Toda actividad humana obedece a determinados “motivos” o razones, conscientes o inconscientes, que dirigen y conducen la conducta del individuo. La motivación, como fuerza activa que guía el comportamiento, empuja hacia la consecución de un determinado objetivo. Se trata de una “predisposición general que dirige el comportamiento hacia la obtención de lo que se desea” (motivación de logro).
Teniendo en cuenta este particular contexto de aplicación, se podría decir que la motivación es “aquella acción que un determinado formador o tutor lleva a cabo, con el objetivo de captar la atención de sus alumnos, animarles a la participación, incitarles a que deseen experimentar en un área o campo, encaminarles hacia el conocimiento de una determinada materia sin que esto represente un conflicto demasiado importante que llegue a paralizar el proceso de enseñanza”.
En la formación online, al igual que en la formación a distancia tradicional, el éxito de un curso de E-learning se basa en la autodisciplina y en unos niveles elevados de motivación propia de los alumnos, pero no se puede pretender que ésta se mantenga por si sola durante todo el curso sin hacer ningún esfuerzo desde la organización educativa. Habrá que poner a la disposición del alumno unos medios y herramientas de comunicación e interacción (foros, chats, etc.) y una atención personalizada activa y constante.

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